Carolina Budge ´86

Carolina Budge ´86

“El VMA me enseñó a trabajar, a ser ordenada, a no rendirme”

Estudió publicidad en la Mónica Herrera y trabaja con su marido en una importadora de semillas de hortalizas y fertilizantes orgánicos en Viña. Está cargo de la administración y de las importaciones. Pero junto con ser madre de 4 hijos, su tiempo libre lo dedica a la escritura infantil, pasión que le entrega grandes satisfacciones. Esta vocación comenzó hace muchos años.

Antes de casarse escribió su primer cuento para niños. “Me dije a mí misma que quería experimentar en esa área y saber si tenía alguna opción. Así comencé de a poco, tocando puertas, sin ninguna ayuda”. Al trasladarse a una nueva ciudad, sin conocer a nadie y con niños chicos, se encontró con tiempo para retomar el lápiz y el papel, impulsada al observar a sus hijos.

Piensa que es diferente escribir para niños. “La capacidad de asombro que tienen es de una riqueza profunda. Se maravillan con muchas cosas y son espontáneos. En definitiva, no han perdido la capacidad de sorpresa y eso hace que me den ganas de escribir para ellos. Gozan con lo que tú les cuentas y eso me hace feliz. Por ejemplo, te preguntan que por qué la flor es amarilla y tú les inventas porque la abejita que la visitó comió huevo frito”. Dice que una conversación con un adulto sobre el tema puede durar cinco minutos, pero con los niños no tiene límites. En su afán de realización postuló al Fondart y lo ganó dos veces con “Una aventura en la buhardilla y otros cuentos” y con “Fábrica de Nubes”. Además, pronto saldrá su próximo libro en que cuenta la historia del pianista Claudio Arrau.

Sus obras las publica la Editorial Andrés Bello. Cree que su éxito radica en que sus historias infantiles dejan valores como el compañerismo, la empatía y el respeto a la diversidad como en “Mi amiga gitana y otros cuentos”.

¿Qué es lo que el colegio te aportó en tu trabajo literario y en tu vida en general?

“¡Uf! El Colegio me dejó demasiado. Me enseñó a trabajar y a ser ordenada. No es fácil escribir, no sólo debes ser creativa sino que además debes saber buscar y creo que el Colegio me dio muchas herramientas. También me enseñó a no rendirme, pues créeme que no ha sido fácil el que me hayan editado estos cuentos. El espíritu luchador tiene mucho de VMA”.

Cree que es muy “School Spirit” el querer hacer bien en lo que se esté. Le ha tocado vivir fuera de Santiago por 18 años y con todas las VMA que se ha encontrado en el camino ve que llevan ese sello luchador, de trabajo, de querer hacer las cosas lo mejor que puedan, cada una en lo suyo. Agrega que el inglés también la ha ayudado en su trabajo que realiza actualmente y “estoy tremendamente agradecida del Colegio”